A pesar del estrés y el cansancio del viaje a Tokio, la primera noche me costó bastante dormirme, no sé si por el jet-lag o por los nervios y la adrenalina acumulados. De todas formas a la mañana siguiente me levanté relativamente temprano, y junto a Karolina fui al EU-Japan Centre, donde habíamos quedado con el resto de vulcanus.
Al llegar estaban ya allí la mayor parte de ellos, así como Sato san, que es algo así como nuestra “madre” en Tokio. La idea era comer y después dar un paseo camino de Shibuya visitando algunos sitios por el camino. Sin embargo unos cuantos decidimos que lo que realmente queríamos visitar antes que nada era Akihabara, el barrio de las tiendas de electrónica.
Tras consultar el mapa decidimos ir andando, parando a comer por el camino. Al final, tras comer en un “yoshinoya” (una cadena de restaurantes de comida japonesa bastante baratos que se pueden encontrar repartidos por todo Tokio), y andar durante casi una hora, llegamos por fin a nuestro destino.

Y la verdad es que no nos decepcionó en absoluto. Cientos de tiendas de todos los tamaños, colores y formas, donde puedes encontrar desde componentes de electrónica básica de hace 20 años, hasta la última maravilla tecnológica, pasando por ordenadores de segunda mano, cientos de modelos de cámaras, altavoces de audio más altos que yo, y prácticamente cualquier cosa que se os pueda imaginar.
Con los precios eso sí hay que tener cuidado. Las tiendas más grandes y visibles son en general algo caras, pero buscando bien puedes encontrarte con pequeñas tiendas sin ni siquiera productos en exposición, que tienen precios mucho más baratos.

Tras dar unas cuantas vueltas por allí, entrando en un montón de tiendas y cotilleando las últimas novedades, se nos hizo de noche. Y es precisamente de noche cuando Akihabara muestra su cara más llamativa, con cientos de anuncios luminosos por todas partes.
Al final de la noche acabamos Koen (Bélgica) y yo solos, así que nos fuimos a cenar. Comimos ramen en un pequeño restaurante, atendido por una señora bastante mayor con la cual nos costó bastante entendernos, y tras tomarnos una cervecita nos volvimos a casa.

El punto negativo de la noche fue que al habernos separado tan pronto del grupo principal, no tuve forma de ponerme en contacto con el resto de la gente para aprovechar que era sábado y salir de fiesta. Tras mucho meditarlo, descarté el irme yo sólo a la aventura por Tokio, aunque al día siguiente me enteré que hubo gente que si que salió de fiesta…
No te pudiste poner en contacto… es que ya no somos nada sin móviles. Desde mi punto de vista esto lamentable pero cierto, lo comprobé en París. Mi vida social cambió radicalmente cuando me compré un móvil. No sé si con nuestro estilo de vida actual son realmente necesarios o si nos estamos acomodando demasiado (ya no planificamos encuentros concretos para más de medio día vista, siempre se dice: “bueno, te llamo y concretamos”).
Te digo lo mismo que a Fer, si queréis que os traiga algo pedidmelo!
Un abrazo.
Comment por Dani (almostVulcanus) — October 3, 2005 @ 13:53
Akihabara tio,,,,dios,,, me gustaria tirarme dias y dias podiendo mirar detenidamente cada eskina de esa ciudad, pero no puedo. :(
Comment por Yosolito — October 3, 2005 @ 15:03
Precioso… el paraiso de cualquier tecnócrata. Espero que todo te vaya muy muy bien por esas tierras tan lejanas ^___^
Besos,
Eu
Comment por ^EuterpE^ — October 5, 2005 @ 09:52
hay varcos a japon?
Comment por tato — October 14, 2005 @ 14:44
Coincido con mis colegas… akiba sugeeee! :D
Comment por zordor — January 14, 2006 @ 03:13