El lunes amanecimos temprano para ir a la sesión de orientación en el EU-Japan Centre. Tocaba ponerse el traje y la corbata, que por fortuna no estaban demasiado arrugados después del largo viaje. Al llegar nos dieron un montón enorme de documentación de todo tipo, y tras varios discursillos de bienvenida y de presentarnos cada uno brevemente, nos explicaron con detalle lo que serían los primeros meses de nuestra estancia en Tokio.





Nakamura-san explicándonos el funcionamiento del programa

Por la tarde tuvimos la recepción de bienvenida, con representantes tanto de la Unión Europea como del gobierno japonés, así como de multinacionales japonesas, de embajadas y cámaras de comercio de varios países europeos, y por último varios ex-participantes de nuestro programa “hermano” (Vulcanus en Europa).





Discurso del representante de la U.E. antes del cóctel

Tras las charlas protocolarias de bienvenida, nos abalanzamos sobre la comida y, una vez calmada el hambre y sed iniciales, empezaron a formarse corrillos de lo más diverso. Yo saludé junto a Karolina a los representantes de la NTT Data Corporation, la empresa donde trabajaremos a partir de enero, y estuve hablando largamente con Yokohama san, que es el jefe del que será mi supervisor durante las prácticas, el cual por desgracia no había podido acudir.





Empieza la diversión

La conversación fue muy amena, hablando de todo tipo de cosas, desde programación a mangas, pasando por mis primeras impresiones de Tokio, cine japonés, y otras muchas cosas. Al cabo de un buen rato, nos separamos y entré en varias conversaciones, la mayoría con otros vulcanus tanto europeos como japoneses.





Hablando con Juane

Ya llegando al final de la fiesta, me junte con Itoh-san, el que será supervisor de Karolina, con el que también estuve hablando bastante, y al cabo de un rato se nos unió de nuevo Yokoha-san. La conversación fue también muy interesante, y me dieron mucha información y consejos tanto sobre Tokio como sobre la NTT Data Corp.





Rebeca con Tomohita-san

Una vez finalizada la fiesta, nos fuimos unos cuantos a tomar unas cervezas en un bar cercano. Hubo muchas risas y bromas con los vulcanus japoneses, especialmente con Tomohita-san y Kenichi-san, y nos despedimos justo a tiempo para coger el último metro de vuelta a casa.