Mientras que gran parte de Japón se va cubriendo poco a poco de nieve, el frío ha llegado ya a Tokio con fuerza, anunciando la llegada del invierno. La última semana las temperaturas han descendido bastante, hasta el punto que hace un par de noches vi los primeros copos de nieve (muy escasos y pequeños, eso sí), cayendo en Tokio. Aunque no creo que lleguemos a los -15º que llegué a sufrir el año pasado en Viena, ni creo que llegue a ver las calles de Tokio cubiertas de nieve como era habitual en la capital del Danubio, el invierno se anuncia frío aquí.



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La Karlskirche en enero de 2004 en Viena… que recuerdos!

La rutina diaria continua aún así, con la última semana del curso de japonés a la vista y la navidad a la vuelta de la esquina. Ayer tuvimos el último test de japonés, y ahora nos toca terminar de preparar la “final presentation” que realizaremos a modo de clausura del curso, justo antes del comienzo de las vacaciones, las cuales esperamos con muchas ganas después de casi cuatro meses de duro aprendizaje.

Personalmente estás navidades serán extrañas para mi, ya que serán las primeras que pasaré fuera de Madrid y lejos de mi familia y amigos. Echaré de menos sin duda el juntarnos todos para cenar tanto por nochebuena como por nochevieja, así como los regalos de reyes y en general todas las celebraciones y fiestas habituales por estas fechas.




Por aquí andaré estas navidades pasando calorcito :p

Sin embargo no echaré de menos el frío, ya que mis planes incluyen el escapar del invierno y disfrutar durante las dos semanas de vacaciones en tierras de clima más bondadoso. Con un par de amigos partiré en dirección a Singapur, y de allí a Malasia, recorriendo la península Malaya de sur a norte, y posiblemente también daremos un rápido salto a la isla de Borneo y nos dejaremos caer por Brunei si la planificación no nos falla.




El monte Kinabalu, en medio de la jungla de Borneo…

Unas navidades sin duda diferentes. Si todo sale como está previsto, pasaremos la nochebuena en Singapur y la nochevieja en Koala Lumpur, donde espero que encontremos una fiesta donde celebrar la llegada del nuevo año. Tengo ganas de estar ya allí, aunque estoy seguro de que esos días extrañaré aún más de lo normal a toda la gente que quiero y está lejos. A todos ellos, un abrazo muy fuerte desde Tokio.