Bueno, después un año en Japón, se acerca el momento de la despedida. Todavía no termino de creerme que este martes estaré de vuelta en Europa. Pasare primero por Bruselas un par de días donde nos reuniremos con los nuevos Vulcanus, para después coger otro vuelo que me llevara finalmente a Madrid el jueves 31.
Este ha sido un año increíble y, aunque he intentado ir contándoos algunas de las experiencias que he vivido y de las cosas que he visto y hecho desde que el uno de septiembre pasado dejase atrás todo lo que conocía para embarcarme en esta aventura por tierras asiáticas, me ha sido imposible encontrar el tiempo necesario para mantener el blog al día, especialmente durante estos dos últimos y frenéticos meses.
Tan sólo describiros la vida en esta sorprendente y descomunal ciudad que es Tokio, con sus cosas buenas y malas, me llevaría horas y horas, y apenas serviría para empezar a esbozarla: desde Shibuya con su siempre abarrotado cruce y sus yamambas, hasta el cosplay de Harayuku, pasando por la vida nocturna de Roppongi, el frenesí de la estación de Shinjuku, o el barrio de la tecnología en Akihabara, y tantos otros sitios y gentes que permaneceran para siempre en mi memoria…
Me gustaria contaros sobre tantos otros lugares de Japón que visité, lugares como Kyoto, Nara, Nikko, Kamakura, Hiroshima, o el monte Fuji, o seguir relatándoos mis viajes por Asia, de como fui a Taiwan, de mis peripecias finales por Singapur y Malasia, o del largo viaje descubriendo China, aunque mis palabras difícilmente serian suficientes para describiros a la gente increíble que conocí en esos lugares, ni las huellas que dichos lugares dejaron en mi…
Sobre la gente con la que he compartido estos doce meses en Japón, nada que pudiera decir reflejaría como el estar juntos en un país tan distinto y tan lejano de nuestros respectivos hogares puede llegar a unir a un grupo de gente. Y sobre los japoneses, a pesar de las dificultades del idioma y las diferencias culturales, me voy con la sensación de dejar buenos amigos aquí. Espero que podamos mantener el contacto…
Pero tras todo esto, ahora toca volver a la vieja Europa. Todavía no sé que haré a continuación ni donde me llevarán mi pasos, pero antes de volver a emprender una nueva aventura espero poder encontrar el tiempo para compartir con vosotros al menos algunas de las experiencias que he vivido estos últimos doce meses.
Poco más, gracias por seguir ahí y estad atentos al blog ;)