Hace ya tres semanas que estoy de vuelta por España, y apenas he tenido tiempo para nada entre unas cosas y otras. La primera semana fue la del reencuentro con la familia y los amigos de toda la vida, aunque me volví de Japón con conjuntivitis y otitis, ambos problemas muy molestos (los ojos rojos, el oído izquierdo completamente taponado…) y que me condicionaron esos primeros días: visitas al médico, tomar antibióticos (= no poder beber alcohol), etc.

Por lo demás, no sólo he tenido problemas de salud, sino también técnicos. El día que llegué a España mi portátil decidió que, después de aguantar todo el año en Japón, iba siendo hora de jubilarse, y duró aproximadamente un minuto encendido antes de bloquearse definitivamente para siempre.

Esto me dejaba tan sólo con mi ordenador de sobremesa, que tras un año siendo utilizado por mis primos para jugar y bajarse cosas de internet, estaba en un estado bastante lamentable, unidad de DVD inservible incluida. Y para finalizar en Ya.com habían justo decidido este agosto cambiar mi conexión, y no había forma de decirle a mi viejo router que emplease los nuevos parámetros de configuración requeridos.

A pesar de dichos problemas, tenía mono de playa y de tomar un poco el solecito (volví de Japón completamente blanco), así decidí irme de vacaciones una semanita a la costa. Tras unos cuantos días de relajación y descanso por Mazarrón (Murcia), y ya recuperado de mis problemillas de salud, volví a Madrid, donde esta semana por fin terminé de resolver todos los problemas técnicos y he empezado ya en serio la no tan grata tarea de buscar trabajo.

La verdad es que me está costando readaptarme a la vida en España más de lo que esperaba. El volumen de la gente al hablar (y además entender lo que dicen! :p), la “amabilidad” de dependientes de tiendas y camareros, las obras por doquier, las escaleras y tornos del metro que no funcionan (creo que en el año en Tokio no vi una sola escalera mecánica que no funcionara)… son sin duda pequeñas cosas, pero que me resultan extrañas. Supongo que es cuestión de tiempo volver a acostumbrarme a todo esto.