Parece mentira que hayan pasado ya más de cuatro años desde que hiciera mi erasmus en Viena, sin duda una de las mejores ciudades que he conocido en todo el mundo. Fueron seis de los mejores meses de mi vida en prácticamente todos los aspectos posibles, y cada año desde entonces he tenido siempre la intención de volver a visitarla, pero por un motivo u otro todos mis planes se quedaron siempre en nada hasta este último verano, en el que por fin realicé mi sueño de volver. Fue tan sólo una semana, pero aproveché para volver a recorrer todos los rincones de la ciudad y rememorar tantos momentos inolvidables que viví allí. Fue una sensación indescriptible el volver a pasear de nuevo por esas calles y visitar tantos lugares llenos de recuerdos para mi.
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| La opera | Yo junto al Hofburg |
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| Stephansdom | Yo al pie del Rathaus |
Casi cada mañana fui a visitar un museo de los muchos que hay en la ciudad, en concreto el Belvedere (mi preferido sin lugar a dudas), la Albertina, el Leopold Museum y el Museo de Historia del Arte de Viena. La oferta cultural de la ciudad es inigualable, aunque por desgracia me perdí la temporada de ópera, que dura de septiembre a junio.
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| El Palacio del Belvedere | Entrada al museo de Historia del Arte |
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| Museums Quartier | Vista desde el Leopold Museum |
Por las tardes, y tras algo de comer (una käsekrainer o algo de comida japonesa para llevar) me dediqué a recorrerme la ciudad de lado a lado sin rumbo fijo, especialmente la zona del ayuntamiento y la de la Karlskirsche, mis edificios favoritos de Viena. Otro sitio al que podía faltar era a la famosa Hundertwasserhaus.
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| El interior del Rathaus | La Karlskirsche |
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| La parte frontal Hundertwasser | El lateral de Hundertwasser |
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| Mas Hunderwasser | El “baño de arte moderno” frente a Hundertwasser |
Al atardecer normalmente acababa en la plaza del ayuntamiento comiendo algo en alguno de los puestos de comida internacional que como cada verano había puesto allí. Tampoco faltó la visita al Prater, aunque me quedé con las ganas de comerme un codillo asado como dios manda.
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| El Rathaus al anochecer | El Hofburg de noche |
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| El parlamento de noche | El Rathaus de noche |
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| La noria del Prater | En el Prater |
También aproveche para ver a algún amigo de mis tiempos de estudiante, y para de hacer nuevos amigos en el albergue donde me alojé (el Wombat, recomendado si vais a visitar Viena), con quienes salí de fiesta varias de las noches. No falto por supuesto la noche de fiesta en el Flex, aunque por desgracia no fue un miércoles así que no pude disfrutar del London Calling.
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| En la entrada al Flex | Preparandonos para salir de fiesta |
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| De fiesta en el bar del albergue | La entrada al albergue |
El último día visité la residencia de estudiantes donde me alojé cuando vivía allí, y hice una ruta nostálgica por los lugares que más frecuentaba en aquellos tiempos. He de confesar que se me escapó alguna lagrimita al volver a pasear por esas calles. Eso sí, esa noche disfruté enormemente cenando en el Tunnel a ritmo de música jazz en directo.
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| Pfeilheim, mi residencia en Viena | Con mi amiga Lisi y su novio |
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| Entrada del Tunnel | Concierto en el Tunnel |
En definitiva, un viaje inolvidable en una ciudad que siempre llevaré en mi corazón.
Podéis encontrar muchas mas fotos en mi set de flickr.



























